Trenzare mi tristeza


Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los harìa llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas,  que no se meta entre tus manos- me decía-  porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar  cuando el viento del norte pegue con fuerza.

Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.

Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña,  aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada  por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía,  siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.

Mujer indigena de Tehuantepec  Alfredo Ramos Martínez  1920

Texto: Paola Klug 

Imagen: Mujer indígena de Tehuantepec  / Alfredo Ramos Martínez 

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 “Dizia minha vó que quando uma mulher se sentia triste o melhor que podia fazer era trançar o seu cabelo. E que desta maneira a dor ficaria trançada nos cabelos e não poderia chegar ate o resto do corpo. Tinha que ter cuidado para que a tristeza não se meter nos olhos pois o faria chover, tão pouco era bom deixar a tristeza entrar em nossos lábios, pois os obrigaria a dizer coisas que não eram certas… que não entrasse entre suas mãos, me dizia…Porque poderia deixar queimar o café ou deixar crua a massa. E a tristeza gosta de sabores amargos. Quando te sentir triste menina, trance seu cabelo, prenda a dor num pedaço de madeira e deixe-o escapar quando o vento do norte pegar com muita força.

Nosso cabelo é uma rede capaz de prender tudo, é forte como as raízes do ahuehuete (planta tradicional mexicana) e suave como a espuma do atole.

Não se apegue a melancolia menina, ainda tendo o coração partido nos ossos por alguma ausência. Não a deixe se misturar com seus cabelos soltos, porque fluirá na cascata pelos canais que a lua tem traçado entre o teu corpo. Trance tua tristeza, dizia, sempre…trance sua tristeza.

E na manhã ao acordar com o canto do pássaro, ele encontrará a tristeza pálida e desvanecida entre o trançar dos teus cabelos…”

Fuente: http://paolak.wordpress.com

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Publicado el 07/08/2014 en SANACION FEMENINA y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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