21 días para cambiar tus hábitos


Alejandra León 21 días para cambiar tu vida

 

21 días serán suficientes para reprogramar tu cerebro y sustituir esos hábitos que ya no quieres por otros nuevos.

 Ayer una de mis clientas me preguntaba sobre el tema de los 21 días para cambiar hábitos. Ella había leído que es un tema del coaching al que se le atribuye un poco de “magia“. La verdad es que el tema de cambio de hábitos tiene un componente neurológico bastante interesante.

Por lo general, cuando se habla de crear un hábito, se dice que debes ejercitarlo durante determinado tiempo; es decir, que requieres hacer la misma cosa todos los días hasta que se convierta en una costumbre. Sin embargo, también se sabe que si dejas de hacerlo en más de una ocasión, no podrás establecerlo.

Cuando deseas crear un  hábito nuevo, y más aún si deseas cambiar un mal hábito, como hacer ejercicio o alimentarte correctamente, se requiere un poco de disciplina y compromiso, pero no casi tanto como hacer un cambio permanente.

Al menos eso era lo que se pensaba anteriormente, ya que se consideraba que para crear un hábito se necesitaban solo 21 días, tal como el beber más vasos de agua. Sin embargo, esta máxima está basada en un libro publicado en 1960 por el cirujano plástico Maxwell Maltz.

Maxwell Maltz  1889 -1975), un reconocido cirujano plástico de la Universidad de Columbia en la década de 1950, empezó a darse cuenta de un patrón que seguían sus pacientes: cuando les modificaba algún rasgo de la cara, por ejemplo, la nariz, les llevaba 21 días acostumbrarse al nuevo aspecto. Observó también que el síndrome del miembro fantasma en los amputados seguía el mismo patrón de los 21 días. “Estos y muchos otros fenómenos observados comúnmente tienden a mostrar que se requiere de un mínimo de 21 días para que una imagen mental establecida desaparezca y cuaje una nueva”, escribió Maltz en su libro Psycho-Cybernetics (Psico Cibernética: el secreto para mejorar y transformar su vida), un libro de autoconocimiento que habla del potencial humano, publicado por primera vez en 1960 y que ha vendido varios millones de copias.

Según Maltz, actuamos y sentimos no de acuerdo con la realidad, sino a la imagen que nos hemos formado de ella. Los hábitos, buenos o malos, se moldean del mismo modo. La imagen que las personas tienen de sí mismas y las conductas que han creado, guardan estrecha relación entre sí. Al cambiar la imagen, seguramente cambiarán los hábitos.

Nuestro comportamiento está regido por actitudes y decisiones tomadas con anterioridad por nosotros mismos, por eso actividades cotidianas como caminar, hablar, comer, reír, escribir,  son parte de los hábitos que el cuerpo y la mente han aprendido como mecanismo de reacción automática, son cosas que ya pensaste y que el cuerpo se acostumbra a realizarlas de la misma forma, sin embargo no quiere decir que no se puedan cambiar, sólo hay que reprogramar.

Un mal hábito no se puede eliminar, se puede sustituir por un buen hábito, por ejemplo, si quieres dejar de comer comida chatarra, no piensas en que dejarás de hacerlo, sencillamente comienzas a pensar en que quieres snacks saludables; adquiriendo un buen hábito desechas el “malo”.

No se trata de un remedio mágico o charlatanería, los neurólogos encontraron que los pacientes que se sometían a este “experimento” modificaron sus patrones neuronales repitiendo el buen hábito que querían adquirir durante 21 días seguidos en el mismo horario.

En realidad suena muy lógico ¿no?

Repites algo y te acostumbras a ello, donde reside el esfuerzo es en aguantar los 21 días de corrido. En este caso la determinación y voluntad de tu parte son los que cuentan mayormente, ya el tiempo hará lo suyo, haciendo que tu cuerpo y mente se acostumbren al nuevo reto, ya sea levantarte a hacer ejercicio por las mañanas, aprender a ser puntual, leer más, comer mejor, ser más tolerante o sencillamente caminar derecho, el grado de complejidad tú lo decides y tú lo resistes (es el plan).

 

En 21 días tu actividad neuronal se modificará creando nuevos patrones de conducta automática, como tu piloto automático en la dirección que tú marques, ¿sencillo no?.

Pero, ¿qué es necesario hacer para modificar un hábito?

Determinación

  1. “Para lograr la adquisición de un nuevo hábito, o el abandono de uno viejo, debemos lanzarnos con una iniciativa lo más fuerte y decidida posible. Debemos tratar de concatenar todas las circunstancias que podrían reforzar los objetivos correctos. Propicia un contexto que potencie tu nuevo camino, adquiere compromisos incompatibles con el viejo hábito, realiza un compromiso público, si la ocasión lo permite. En resumen, rodea tu decisión de todas las ayudas que se te ocurran. Esto dará a tu nuevo comienzo tal ímpetu que la tentación de abandonarlo tardará más en aparecer. Y cada día en que no recaigas en el viejo hábito, alejará aún más la posibilidad de dicha recaída.”
  2.  Disciplina
    “No te permitas ninguna excepción hasta que el nuevo hábito esté realmente implantado en tu vida. Cada recaída es como dejar caer un ovillo que estás tratando de enrollar; un simple descuido logra deshacer muchas de las vueltas que pasaste horas liando. La continuidad del entrenamiento es la clave que hace que el sistema nervioso funcione de forma infalible… Es sorprendente con cuánta rapidez un deseo muere de hambre si nunca se alimenta. “
  3. Motivación e iniciativa
    “Aprovecha la mínima oportunidad para actuar de acuerdo con los cambios que decidas hacer, y cada aliciente emocional que experimentes, que te guíe hacia los hábitos que aspiras a adquirir. No es el momento para que se desarrollen, sino para que produzcan reacciones en tu interior, resoluciones y aspiraciones que comuniquen tu nuevo estado al cerebro.”

 

De acuerdo con investigadores del University College de Londres, crear un hábito, como hacer ejercicio o alimentarse de manera más saludable, puede tomar alrededor de 66 días, periodo que permite fijarlo y mantenerlo por muchos años.  A partir de ese momento, el hábito adquiere cierto automatismo, y no hace falta voluntad, ni tan siquiera pensar en ello intencionadamente, para poder repetir dicho comportamiento.

Ahora ya lo sabes,

sólo basta saber que quieres incorporar

a tu vida  e invertir  21 días para iniciar el  camino.

Empezamos 🙂

 Espero que esta información te haya sido útil, y si quieres trabajar tus emociones y creencias. Mejorar tu vida de pareja, bienestar y  salud emocional, no  dudes en ponerte en contacto.

Alejandraleon.com

@psico_alejaleon

Quieres profundizar en el tema:

Plasticidad Cerebral y Hábito en William James: un Antecedente para la Neurociencia Social Carlos María Alcover y Fernando Rodríguez Mazo (versión online)

Habit, William James (versión online)

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Publicado el 19/11/2015 en PENSAMIENTO POSITIVO y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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