Comprender la evitación del dolor en el duelo


La evitación del dolor es un aspecto importante para la persona que está en duelo.

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de evitación?

Evitar se define en términos generales como, “Mantenerse alejado o evitar hacer (algo)”. A primera vista, esto no parece ser un concepto complicado. Probablemente todos los días evitamos algo consciente o inconscientemente, ¡yo sí que lo hago!

 

Algunos ejemplos cotidianos:

Evito salir a la hora punta para evitar el tráfico, evito tomar el coche para ir al centro de la ciudad, evito comprar dulces para no tenerlos en la despensa, evito ir lugares congestionados, evito reservar en los sitios donde hay fumadores ya que me molesta mucho el humo del cigarrillo, evito ir a los hospitales porque me duele ver a las personas enfermas, evito, y evito.

 

Ahora te pido que te tomes un minuto para pensar en este ejemplo e identificar lo que crees que estoy evitando. ¿Estoy evitando personas y lugares? Técnicamente sí, pero ¿por qué? Las verdaderas razones por las que nos mantenemos alejado de estas personas o lugares específicos provienen del deseo de evitar las experiencias y sentimientos desagradables que se asocia a cada una de ellas, según tu propia historia y experiencia: así, siguiendo el ejemplo evito el tráfico, el humo, lo tóxico, no encontrar parking, el dolor, los encuentros incómodos y las enfermedades.

 

Cuando hablamos de evitar en lo que respecta al dolor, generalmente nos referimos a la evitación de la experiencia. Es un intento de bloquear, reducir o cambiar pensamientos, emociones o sensaciones corporales desagradables. Estas son experiencias internas que se perciben como dolorosas o amenazantes. Pueden incluir emociones vinculadas con el miedo a perder el control, sentirse avergonzado, no saber manejar la situación, ser víctima físicamente de algo; así como de sentimientos que incluyen vergüenza, culpa, desesperanza, falta de sentido, separación, aislamiento, etc.

 

Teniendo en cuenta lo anterior “Percibir qué es doloroso o amenazante”, es algo personal, a menudo subjetivos. Lo que se percibe como amenazante para una persona puede parecer totalmente irracional para otra. Recuerda que todo esto tiene que ver con la historia personal, el significado que cada uno da a la experiencia y el impacto que dicha experiencia ha tenido en nuestra vida.

¿Por qué en el duelo entramos en evitación?

La persona en duelo usualmente debe transitar por un montón de recuerdos (algunos traumáticos), emociones dolorosas, problemas logísticos, pérdidas secundarias, etc. Al principio, uno podría sentirse encadenado por el peso del dolor que todo lo consume, pero con el tiempo vienen períodos de semi-normalidad divididos por oleadas de dolor.

 

El inicio de una ola de dolor a veces es predecible, pero a menudo no, y cada nueva ola trae consigo un mar de pensamientos, recordatorios, sensaciones y recuerdos desagradables. Para muchas personas, el dolor del duelo saca a la luz la experiencia del sentir por primera vez emociones de tal magnitud e intensidad (nunca había sentido esto así) y, en respuesta, pueden aparecer reacciones físicas, conductuales y emocionales con las que no se sienten cómodos (no saber cómo reaccionar ante la nueva emoción y experiencia. Esto puede ser particularmente cierto para aquellas personas que aún no han desarrollado habilidades de afrontamiento o bien que su bases de vinculo se encuentran descolocadas.

 

Aunque el duelo siempre es desagradable e incómodo, en algunas personas hay aspectos que parecen muy amenazantes y estas percepciones (subjetiva) conllevan a intentos de control o evitación tanto de sentimientos como de reacciones

 

Algunos ejemplos:

  • Evito la calle donde mi esposa tuvo su accidente porque me da vergüenza ponerme allí a llorar y no saber qué hacer.
  • Evito ir a la iglesia porque la música me recuerden a mí ser querido y me emocione en público.
  • Evito el hospital porque el olor me desencadenarán recuerdos abrumadores y me preocupa entrar en pánico.
  • Evito llorar, mi familia debe verme fuerte.
  • Evito las emociones, perder el control o volverme loco.
  • Evito dormir por la noche porque tengo miedo a las pesadillas.
  • Evito limpiar las cosas de su habitación, o deshacerme de porque temo perder mi conexión con él y que desaparezca para siempre.
  • Evito ver sus fotos, recuerdos porque me duele demasiado.
  • Evito hablar del tema,
  • Evito porque me siento responsable.

 

Algunas manifestaciones de la evitación

  • Uso de sustancias
  • Llenarse de trabajo, actividades, ocuparse al 100%.
  • Mantenerse ocupado siempre
  • Aislamiento o retirada
  • Evitar personas, lugares y actividades por miedo a que se desencadene el dolor.
  • Evitar o negar sentimientos y emociones.
  • Falta de emoción y actuar como si todo estuviera bien

¿Cuándo es útil la evitación?

La evitación puede ser útil, especialmente cuando se trata de un tan doloroso y duradero como el duelo por la muerte de un ser querido. Durante los primeros días después de una muerte, los sentimientos de dolor pueden ser abrumadores; sin embrago hay una parte de respuesta a los ritual y la tradiciones, planificar el funeral, los temas administrativos, atar cabos sueltos y el encuentro con familiares y amigos. A menudo es un escenario donde se pospone el llanto estos primeros días, hay una necesidad resolutiva y en muchos casos de evitación.

 

Más allá de los primeros días después de una muerte o pérdida , en nuestro sistema, la persona en duelo deben encontrar una manera de “controlar sus emociones” en las semanas y meses siguientes. Los padres en duelo nunca pueden tomarse un descanso, los estudiantes deben seguir y volver a clase, los empleados continuar con el trabajo, a menudo volvemos a nuestras a sus responsabilidades dentro de días o semanas después de una pérdida, en el mejor de los casos. Pues en muchos espacios, al día siguiente hay que levantarse y seguir.

A veces, la evitación ayuda al proceso de duelo en péquelas dosis, este es uno de los principios del Modelo dual del proceso de duelo: que manifiesta que la persona en duelo deben oscilar entre enfrentar su pérdida (afrontamiento) y evitarla (buscar un respiro). El justo equilibrio entre poder transitar el dolor sin perderse en él y poder afrontar la pérdida para continuar en la vida.

¿Cuándo la evasión se puede convertir en algo perjudicial para el bienestar emocional?

Como lo planteaba anteriormente evitación puede ser útil; para muchas personas puede convertirse en un ciclo dañino que persiste en detrimento de la salud y bienestar de la personal. Muchos piensan erróneamente que si hacen esfuerzos para evitar sus sentimientos durante el tiempo suficiente, estas emociones desagradables se mantendrán a raya o desaparecerán. La realidad es que los intentos de suprimir ciertos pensamientos, sentimientos y emociones sólo hacen que surjan de un modo más drástico, fuerte o a través de un síntoma. (El cuerpo grita lo que la boca calla)

Mientras uno está ocupado tratando de evitar y controlar su dolor, su mundo se vuelve más pequeño y más complicado. El miedo a los pensamientos y emociones relacionados con el duelo puede comenzar a limitar los comportamientos de la vida cotidiana, los roles como cónyuge, padre, amigo, empleado, etc. Y por ende e impacta en la capacidad general de ser la persona.

 

Algunos ejemplos:

Un padre que tiene demasiado miedo de enseñarle a su hijo a conducir, una mujer que tiene rodo el corazón tiene miedo de volver a enamorarse, una hija que vive en una casa llena de las reliquias de sus padres y no hay espacio para ningún hombre más en su vida, una persona que no puede dormir y empieza a consumir sedantes, antidepresivos para no sentir el dolor, etc. Estas personas de algún modo están atrapados en el pasado y su miedo y bloque loes impide vivir en el presente.

 

Evitar los estímulos aparentemente dolorosos puede resultar beneficioso de inmediato, pero es una solución a corto plazo. Es como tomar una aspirina para tratar un brazo roto; puede atenuar temporalmente el dolor, pero si uno no va al traumatólogo para tratarse el hueso roto, quizá nunca podrá sanar, y con cada movimiento, rocé, golpe, vuela a dolor. Lo mismo ocurre con nuestras emociones de duelo. Por ello, para tener mayor comprensión, perspectiva y compasión al dolor del duelo, es necesario no sólo la aspirina, sino el acompañamiento o terapia de duelo , en caso que el dolor del alma sea como el hueso roto, para así afrontarlo desde el presente, sanando el pasado y visualizando un nuevo futuro.

 

Publicado por Psicología transpersonal - Terapia Holística - Duelo

Hola, Bienvenido / Bienvenida Soy Alejandra León Te acompaño amorosamente a sanar e integrar las partes rotas de tu ser. Un viaje en el que combino la Psicología Transpersonal, las Terapias Holística y mis dones de Sanación.

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