Counselling

Aunque la tradición del counselling está muy arraigada en el mundo anglosajón, en los países de habla hispana la aparición de esta disciplina estrechamente vinculada a la psicología es más reciente.

El counselling es un cuerpo de conocimientos, habilidades y actitudes que tienen como objetivo potenciar las relaciones de ayuda, en otras palabras, persigue contribuir a reducir el malestar en los momentos de la vida en los que todas las personas pueden sentirse indefensas.

Para describir mejor la perspectiva de Counselling con la que trabajo, comparto partes de la entrevista  a José Carlos Bermejo Higuer , Director académico del Máster en Counselling.

¿Qué es el Counselling?

El counselling es una forma de ayuda psicológica realizada por personas debidamente entrenadas a otras que se encuentran en particulares necesidades de ayuda.

Ayudar a la persona a explorar sus dificultades, hacerse realmente dueño de ellas y afrontarlas con sus recursos más personales. La visión positiva de las capacidades de la persona es uno de los elementos básicos en el counselling. Tenemos dentro de nosotros un médico interior capaz de sanar muchas de nuestras “enfermedades”. A veces necesitamos que alguien, con el arte de escucharnos, comprendernos, confrontarnos, reforzarnos, ayudarnos al cambio, nos estimule para que emprendamos nuevos senderos en nuestra vida.

P.- ¿El counselling sirve para cualquier persona, cualquier edad y cualquier realidad? Cuáles son los límites?

El counselling se despliega fundamentalmente con adultos y fundamentalmente con personas que no tienen trastornos psiquiátricos (aunque en algunos casos puede servir de ayuda o complemento a la psicoterapia). Es una forma de intervención psicológica breve (no reservada exclusivamente a los psicólogos), centrada en la persona, con una antropología de base humanista.

P.- ¿Qué valores están detrás del counselling?

Creer en el poder terapéutico de la relación apoyada en una auténtica escucha es lo fundamental. Cuando dos personas se encuentran, si una acoge a la que pide o necesita ayuda, sin juicios moralizantes, desplegando sus mejores potencialidades empáticas, el resultado puede ser realmente gratificante y facilitador del cambio. Tres actitudes son el trípode en que se apoya este modelo de ayuda y acompañamiento. Son las que constituyen la triada rogeriana (evocando a Carl Rogers): la empatía, la autenticidad y la consideración positiva. Son valores fundamentales que, encarnados en la persona del ayudante, hacen eficaz esta forma de relación de ayuda.

P.- ¿En qué se beneficia del counselling el counsellor, el que ayuda?

Es una experiencia de gran densidad humana. Quien se dispone a acoger la vulnerabilidad ajena, sin juzgarla, quien practica la escucha activa, quien se ejercita en la autenticidad en el encuentro en medio del sufrimiento, sale fortalecido en su humanidad. El encuentro con el sufrimiento tiene la posibilidad de humanizar a la persona; ofrece la riqueza de la contemplación del misterio, puede provocar una actitud de agradecimiento por todo lo positivo que existe en la propia vida y en la de los demás; genera blandura en el corazón y sabiduría genuina, expertía en vulnerabilidad.

P.- ¿Relaciónenos estas palabras con el counselling:

“Autocuidados”: En realidad, se puede decir que el counselling es el arte de ayudar al otro a ayudarse a sí mismo en el máximo de sus posibilidades. Esto es una forma de promover el autocuidado. Por otro lado, quien practica el counselling ha de estar también muy atento en su propio equilibrio psico-espiritual (cuidarse a sí mismo), para evitar tanto la proyección como la sobrecarga emocional.

“Emociones”: El mundo de los sentimientos influye mucho en nuestra vida. Influye en nuestra felicidad, en nuestra respuesta ante lo que nos acontece. Es el modo más íntimo como vivimos reaccionando ante los estímulos internos y externos. Por eso, el counselling presta una particularísima atención al espacio del corazón, al mundo de los sentimientos, a su gestión, a su poder sobre nuestras conductas si no los manejamos con autoridad.

“Conductas”: Hay personas que efectivamente necesitan cambiar los cursos de acción en los que se han metido porque no les hacen felices o no van en sintonía con sus propios valores o porque hacen mal a otros. Modificar algunas conductas es uno de los objetivos del counselling.

“Comunicación”: Es mediante la comunicación auténtica como se realiza el counselling. Es realmente comprometedor, porque la verdadera comunicación cuesta mucho a los agentes de la misma. Tanto abrirse como escuchar –y más aún confrontar- es un trabajo costoso.

“Cambio”: Si se entiende bien, éste es el objetivo del counselling. El cambio no es simplemente aprender a manejar mejor o cambiar pensamientos irracionales, modificar la conducta ante una persona, una situación o ante sí mismo. Cambiar es también ser capaz de adoptar nuevas actitudes ante lo inevitable, adaptarse sanamente ante situaciones complejas y salir de ellas con mayor resiliencia. Si nos centráramos sólo en el cambio de conductas, correríamos el peligro de pensar el counselling como un modo de que unos digan a otros (aconsejen) lo que han de hacer o dejar de hacer para que les vaya bien. Sería despersonalizante. Este es un riesgo de ciertas corrientes psicológicas. El ser humano, en cambio, ha de pensarse responsable, capaz de dar una respuesta personal ante su propia realidad.