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Necesitas perdonar

 

Aprender a perdonar

Aprender a perdonar

 

Ayer en la última sesión del día, trabajamos con “María” en la definición de  qué necesita hacer para sanar.

La sesión anterior le había planteado la pregunta:

¿Qué estas dispuesta a hacer para ello?

Y al entrar, nada más sentarse, su frase fue: me di cuenta que necesito perdonar, PERdONARME y Perdonar (a lo que siguio una lista de todas las personas que ella sentía tenía “atadas” emocionalmente en su dolor).

Quizá tú, estés viviendo en alguna especie de “cárcel emocional” como la que ha estado viviendo  María. Esa carga emocional  convertida en síntoma, en sobrepeso, en auto-agresión.

Necesitas perdonarTE?

Necesitas perdonar a alguien más?

Quieres compartir aquí qué vas a perdonar

 

Te propongo:

  • Compartir este post  con tus amigas,
  • Con tus amigos,
  • Con aquella persona que sientes necesitas reconciliar, perdonar, soltar.

 

Hazle saber a los que te rodean que estás perdonando,

que estas liberandote

 es el mejor regalo que puedes darte!

 

 

Saber perdonar, soltar y pasar página olvidar es una muestra de amor con nosotros mismos.

Muchas personas  viven esclavizadas por el pasado.

 La situación ya pasó, dejó de existir, pero sigue viva en sus mentes.

Abre tu corazón, sé generoso, libérate de ese pesar, perdona y pasa página.

Esto te permitirá vivir cada momento presente en paz

 

Quienes conocer algunas  claves para aprender a perdonar, sigue el enlace

 

Estas viviendo un proceso de cambio y necesitas una guía, una mano amiga que te ayude a mejorar tu vida, bienestar y salud emocional, no dudes en ponerte en contacto.

Gracias por leerme, escucharme  y compartir

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Querida chica del bikini verde!

Justo hoy,  estoy organizando un encuentro de mujeres y picnic en la piscina,

me  encuentro este texto que quiero compartir con ustedes.

El verano ha llegado y con él la playa, la piscina, el bikini y,

también, quizá, complejos que durante el invierno estaban aparcados.

 

Una reflexión ideal para todas las que están pensando que quizá, en las fotos de la playa no va a salir como esa modelo del momento, con su bikini perfecto, que al sentarse le salen esos gorditos que  desearía que no estuviesen ahí, que a lo mejor otros le harán una radiografía (negativa) a al cuerpo.. etc.

Para ti,

para mi,

para todas.

 

 

 

Querida chica del bañador verde

mujer bikini verde reflexión

Querida chica del bañador verde. Imágen del Mundo

 

 

 

Querida chica del bañador verde

Soy la mujer que está en la toalla de al lado. La que ha venido con un niño y una niña.

Primero que nada, decirte que estoy pasando un rato muy agradable junto a ti y tu grupo de amigos, en este trocito de tiempo en el que nuestros espacios se rozan y vuestras risas, vuestra conversación ‘transcendental’ y la música de vuestro equipo me invaden el aire.

¿Sabes? He alucinado un poco al darme cuenta de que no sé en qué momento de mi vida he pasado de estar ahí a estar aquí: de ser la chica a ser “la señora de al lado”, de ser la que va con los amigos a ser la que va con los niños.

Pero no te escribo por nada de eso. Te escribo porque me gustaría decirte que me he fijado en ti. Te he visto, y no he podido evitar verte.

Te he visto ser la última en quitarte la ropa.

Te he visto ponerte detrás de todo el grupo, disimuladamente, y quitarte la camiseta cuando creías que nadie te miraba. Pero yo te vi. No te miraba, pero te vi.

Te he visto sentarte en la toalla en una cuidada postura, tapando tu vientre con los brazos.

Te he visto meterte el pelo tras la oreja agachando la cabeza para alcanzarla, quizá por no mover los brazos de su estudiadísima posición casual.

Te he visto ponerte en pie para ir a bañarte y tragar saliva nerviosa por tener que esperar así, de pie, expuesta, a tu amiga, y usar una vez más tus brazos como pareo para taparte: tus estrías, tu flaccidez, tu celulitis.

Te vi agobiada por no poder taparlo todo a la vez mientras te ibas alejando del grupo tan disimuladamente como antes lo hiciste para quitarte la camiseta.

No sé si tenía algo que ver, en tu descontento contigo misma, que la amiga a quien tú esperabas se soltaba su larguísima melena sobre una espalda a la que sólo le faltaban unas alas de Victoria’s Secret. Y mientras tanto tú ahí, mirando al suelo. Buscando un escondite en ti misma, de ti misma.

Y me gustaría poder decirte tantas cosas, querida chica del bañador verde… Puede que porque yo, antes de ser la mujer que viene con los niños, he estado ahí, en tu toalla.

Me gustaría poder decirte que, en realidad, he estado en tu toalla y en la de tu amiga. He sido tú y he sido ella. Y ahora no soy ninguna de las dos –o acaso soy ambas aún- así que, si pudiera dar marcha atrás, elegiría simplemente disfrutar en lugar de preocuparme -o vanagloriarme- por cosas como en cuál de las dos toallas, la suya o la tuya, prefiero estar.

Quisiera poder decirte que he visto que llevas un libro en tu bolsa, y que cualquier vientre que ahora tenga tus dieciséis años perderá, probablemente, su tersura mucho antes de que tú pierdas la cabeza.

Me gustaría poder decirte que tienes una preciosa sonrisa, y que es una pena que estés tan ocupada en ocultarte que no te quede tiempo para sonreír más.

Me gustaría poder decirte que ese cuerpo del que pareces avergonzarte es bello sólo por ser joven. ¡Qué coño! Es bello sólo por estar vivo. Por ser envoltorio y transporte de quien en realidad eres y poder acompañarte en cuanto haces.
Me encantaría decirte que ojalá te vieras con los ojos de una mujer de treinta y pico porque quizás entonces te darías cuenta de lo mucho que mereces ser querida, incluso por ti misma.

Me gustaría poder decirte que la persona que algún día te quiera de verdad no amará a la persona que eres a pesar de tu cuerpo, sino que adorará tu cuerpo: cada curva, cada hoyito, cada línea, cada lunar. Adorará el mapa, único y precioso, que dibuja tu cuerpo y, si no lo hace, si no te ama así, entonces no merece que le ames.

Me gustaría poder decirte que –créeme, créeme, créeme- eres perfecta como eres: sublime en tu imperfección.

Pero, ¿qué te voy a decir yo, si sólo soy la mujer de al lado?

Aunque, ¿sabes qué? Que he venido con mi hija. Es la del bañador rosa, la que juega en el río y se está untando en arena. Hoy sólo le ha preocupado si el agua estaría muy fría.

A ti no te puedo decir nada, querida chica del bañador verde…

Pero todo, TODO, se lo voy a decir a ella.

Y todo, TODO, se lo diré a mi hijo también.

Porque así es como todos merecemos ser queridos.

Y así es como todos deberíamos querer.”

El escrito se dirige a la anónima joven del bañador verde, pero puede ser de utilidad para todos aquellos que sufren inseguridades o para concienciar a quienes alimentan los complejos de los demás.

Texto de Jessica Gómez <

 

 

 

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¿Qué fue lo que te hizo engordar?

El Dr. Salomon Sellam habla sobre la obesidad

La belleza real

La cantantautora y ganadora de premios Grammy, Colbie Caillat, estaba cansada de ser “photoshoppeada” por lo que decidió hacer una canción y en el clip mostrar la belleza real de ella y otras mujeres.

Ella se sentía muy presionada sobre ser algo que no quería ser lo que la motivó a escribir una canción al respecto.

Con el lanzamiento de su nuevo disco, Gypsy Heart Side A, apareció el primer sencillo “Try”, en el que muestra su descontento con los estándares de belleza actuales.

Según ella los artistas tienen una responsabilidad mayor: “Cuando veo modelos espectaculares y cantantes ellas se ven demasiado perfectas en las tapas de sus discos, eso hace que quiera verme así, también, pero me hace sentir que si no “photoshopeo” mi piel en la tapa de mi album seré quien se vea mal y no quien se vea perfecta”.

 

Abraza tu cuerpo, ama tu cuerpo

¿Vives en una relación de amor – odio?

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