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Cuáles son tus fortalezas?

terapia holistica madrid

Conoces tus fortalezas?

  • Estas en modo emprender
  • Quieres una mejora en tu vida
  • Desarrollar tu bienestar personal y emocional.
Un ejercicio clave, es empezar a reconocer cuáles son tus fortalezas, para potenciarlas. Recuerda que ellas son  tus “llaves” para lograr dar lo mejor de ti.

 

¿Cómo vas a conseguir que los demás te valoren

si no lo haces tú mismo, con tus virtudes y debilidades?

Conocernos a nosotros mismos es fundamental para darnos valor como mujeres, como hombres, como personas, como profesionales o emprendedores.

Te invito a pensar hoy en tus fortalezas

  • Cuáles son tus puntos fuertes?
  • Escríbelos
  • Nómbralos
  • Elabora una lista con todas ellas.

Te cuesta pasar de 5 fortalezas?

Has llegado apenas a 10

Son aspectos a tener en cuenta si estas en un proceso de conocimiento interior. Pero tranquilo, es algo que ocurre  frecuentemente; y es que parece que cuando hablamos de fortalezas estamos siendo orgullosos, prepotentes, egoístas. De algún modo parece que no estuviera bien visto hablar bien de uno mismo.

Sin embargo, hablar o mostrar nuestras las fortalezas es algo a lo que nos enfrentamos cada día. En el trabajo, es una pregunta presente en casi todas las entrevistas laborales, entre amigos, con tu pareja.

Así que por qué no hablar de ellas, reconocerlas y sentirnos fuertes en ello.

 

Empezamos.!

 

 

Mi invitación, a que la pregunta sobre cuáles son tus fortalezas principales no la tomes a la ligera, dedícale tiempo, mimo, explora, pregunta a otros cómo te ven (para ello puedes trabajar con este ejercicio), así podrás alimentar ese listado personal.

 

Ahora que tienes tu lista,

compartela.

 

 

Gracias por leerme, escucharme  y compartir

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Por una educación sanadora

“cambiar la educación para cambiar el mundo

Una educacuón centrada en el ser y no en el tener.

Una reflexión sobre lo  falta y lo que le sobra al actual sistema educativo, una necesidad creativa para realizar una educación humana, para un cambio real.

Necesitamos una “educación sanadora” por la cual son indispensables las competencias existenciales: el autoconocimiento, la capacidad de tomar conciencia del aquí y ahora (mindfulness), la quietud mental o paz de espíritu y el amor al prójimo, desde de una posición verdaderamente revolucionaria de reconocer que tras veinte siglos de convivencia de diversas religiones no han sido suficientes ni para hacernos santos ni para tener una sociedad menos violenta.

«Estoy convencido que la educación será nuestra mejor esperanza, pero de ninguna manera la educación que tenemos. Tenemos una educación para que nuestra próxima generación se nos parezca, pero nos urge tener una educación que nos ayude a evolucionar –personal y socialmente- para que podamos así dejar atrás nuestras plagas», dijo el psiquiatra chileno.

Naranjo —representante de las nuevas terapias gestálticas y pionero de la psicología transpersonal— cree que el sistema educativo, por lo menos en Occidente, es un fraude, un sistema deshumanizado, automatizado y globalizado que se encuentra a merced de una fuerza invisible y poderosa que controla el dinero. «No es la guerra, ni la política ni el mercado: sólo una educación más humana puede transformar la sociedad», dijo.

Naranjo empezó a interesarse en la educación en los años 60, a raíz de un encargo que le hicieron en el prestigioso Standford Research Institute (SRI). Le pidieron que revisara todas las técnicas contemporáneas de desarrollo humano tanto surgidas en el mundo de la terapia como en el de la espiritualidad y de la educación, para buscar principios comunes. Entonces se dió cuenta de que, aunque existan esas tres instituciones tan diversas —la que se ocupa de la salud mental, la que está enfocada a la educación y la religiosa—, las tres son acercamientos a una misma realidad del desarrollo humano.

El psiquiatra chileno opina que tenemos el mundo que tenemos porque tenemos la educación que tenemos. «Necesitamos una educación para trascender la mentalidad patriarcal, raíz de casi todos nuestros problemas colectivos y meollo de nuestra siempre más grave problemática: una educación que nos inste a dejar atrás modos de pensar y vivir peligrosamente obsoletos», dijo en Barcelona.

Él cree que la educación debería de dejar de ser un traspaso de información e incluir aspectos afectivos, y está convencido de que hay que cambiar al maestro para mejorar la educación. «Se supone que un profesor es una persona que ha alcanzado un desarrollo suficiente como para poder educar y no solamente ser una máquina de transmitir información», dijo en una entrevista reciente. «Los educadores no se sienten en esa abundancia interior, se sienten bastante raquíticos como personas, y si hablamos en términos psiquiátricos, bastante enfermos».

Naranjo propone una terapia para profesores. «Los formadores precisan aprender lo que las universidades no le ofrecen: emprender un camino hondo de autoconocimiento, de sanación para convertirse en personas plenas, ancladas en su esencia; individuos con vínculos sanos», dijo a La Nación. «Creo haber desarrollado un método para lograrlo que hace hincapié en la meditación, el desarrollo de la atención, la quietud de la mente como vías de introspección. Mi teoría es que, si un maestro quiere enseñar a su alumno a ser libre, pacífico u honrado, él debe primero trabajar sobre sí mismo para alcanzar estas virtudes y luego transmitirlas

La escuela, según Naranjo, se usa para domesticar, y sólo produce personas egoístas, niños que no son capaces de ser felices. No está de acuerdo con el sistema de exámenes y deberes, y señala que el aprendizaje debe partir de la curiosidad natural de los niños, de su deseo de aprender. El método de repetir una y otra vez sólo sirve, según Naranjo, para reducir el deseo natural de aprender y matar la curiosidad. Los colegios «deben transmitir conocimientos y estimular el desarrollo de habilidades, pero sin descuidar la individualidad de cada alumno, sus aptitudes y deseos», dijo. «Si vivimos desconectados de nosotros mismos, siempre buscaremos llenar un vacío interior en el exterior».

Educar a conciencia 

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