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Claves para sanar nuestro Linaje Femenino

Un post de Alejandra León Terapia Holística 

13 de Enero de  2014

Sanando el linaje materno en Madrid

Reconociendo la fuente de nuestro  Origen

Cuando estamos trabajando en los linajes femeninos, nos adentramos a un mundo de comprensión  del dolor, la angustia, los miedos y todas las cargas que traemos a través de las generaciones anteriores.  Acercarnos desde esta perspectiva, nos permite ver que mucho de lo que llevamos con nosotras  no es nuestro,  quizá mucho sea de nuestra madre, de nuestra abuela, de la bisabuela… por ello ir  deshilando la manta de los recuerdos nos lleva al camino del reconocimiento, sanación y perdón. Para mí, tres palabras clave  de la constelación y el encuentro con nuestro linaje femenino.

Somos herederas de los traumas y el sufrimiento de todo nuestro linaje, de creencias y patrones emocionales que nos empujan a vivir una vida que no es la nuestra y que a veces nos provoca dolor y dificulta el vínculo que tenemos con nuestra MADRE.

Ellas, las mujeres de nuestro pasado se manifiestan en nosotras a través del palpitar de nuestro útero. Esta Vasija Sagrada contiene las aguas de todas las emociones, suyas y nuestras. Hemos de aprender a sentir y reconocer para dar paso a la elección de aquello que queremos que se quede con nosotras y de aquello que decidimos perdonar,  sanar o soltar.

Cómo empezar?

Escribe,

Escribe una carta a tu madre.
(tanto si esta presente en  tu vida o haya dejado su cuerpo físico o nunca la hayas conocido)

Toma un papel y lápiz y escribe una carta a tu madre en donde le contarás aquello que sientes en lo más profundo de tu ser. (Te sugiero que no lo hagas en la compu, o en la tablet, no tiene el mismo efecto)

 

Anímate a escribir lo que dicte tu cuerpo,

tu corazón,

tu voz,

tus lágrimas, 

tus inquietudes,

tus anhelos,

tus incertidumbres,

tus vacíos,

tu andar.

Déjate sentir lo que hay allí, lo que te salga, sin distorsionarlo ni juzgarlo; que tu mente no tape tu corazón. Esos sentimientos no son buenos ni malos, son lo que son, no los frenes,  deja que fluyan con las lágrimas, las risas y los recuerdos.

Este hecho hace parte de un  “acto sanador”, ya que traes a la luz aquello que ha estado en las penumbras o en las sombras.

Cuando sientas que las emociones han tomado forma,  comparte con alguien  de confianza tu carta,

léela con tu grupo de amigas, con tu círculo de mujeres,  con tu espacio de meditación, en tu terapia de sanación femenina.

Recuerda que tú estás aquí, porque tu madre te parió;
y a tu madre la parió tu abuela;
y a tu abuela la parió tu bisabuela;
y así atrás y más atrás en el tiempo.

En este segundo “acto sanador” ocurren a lo menos dos cosas:

  • Al escuchar tu propia voz, anclas la vivencia en el presente y cada una de las células de tu cuerpo es consciente de la transformación que estás experimentando. Siente tu cuerpo, conecta con cada una de sus partes.
  • Cuando eres consciente de que otra persona te escucha, eliges “brillar con luz propiaalgo dentro de ti se tranforma,  permites que todas las mujeres que te anteceden puedan entrar en tu vida como parte del aquí y ahora, para que sean ellas las que sostienen tu existencia y para que seas tú la que sostiene su existencia (todas somos una).

 

 

Espero que esta información te haya sido útil, y si quieres trabajar tus emociones y creencias. Mejorar tu vida de pareja, bienestar y salud emocional, no dudes en ponerte en contacto.

Gracias por leerme y compartir,

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Tu energía Masculina y femenina están en equilibrio?

Un post de Alejandra León

Las exigencias de un mundo actual competitivo y acelerado

pueden llevar a la mujer a un desequilibrio constante,

una desconexión con su ser que afecta su salud, sus relaciones y su bienestar verdadero.

 

sanacion femenina Madrid.jpg

 

Todos  tenemos un lado femenino y uno masculino, para algunos el Ying y el Yang. Se trata de dos fuerzas que habitan en nosotros. Lograr el verdadero equilibrio entre ellas es parte de la sanación  femenina.

 

 

8 de enero
Meditaciones para mujeres que aman demasiado, Anne Wilson Schaef.
Conseguir una posición importante en una buena compañía es una ardua hazaña. Muchas de nosotras hemos trabajado duro para llegar a donde estamos y estamos orgullosas de nuestros logros.
El éxito exige sacrificios y concentración, y hemos aprendido ambas cosas.

Hemos situado el trabajo por delante de cualquier otra cosa en nuestra vida. Hemos aprendido a competir y a transigir.

Hemos aprendido a vestirnos como los hombres y a comportarnos en los círculos masculinos.

Hemos aprendido a ser rudas y a “hacernos las fuertes” cuando es necesario.

Queríamos obtener una posición en un mundo de hombres y la hemos conseguido.

Hemos aprendido a jugar el juego.

Ya es tiempo de detenernos y considerar qué es lo que nos ha ocurrido en este proceso.

  • ¿Somos las mujeres que queremos ser?

  • ¿Me pregunto si no me habré convertido realmente en el hombre con el que me hubiera gustado casarme?

  • ¿Le gustaría a esta mujer tan clara y tan sana casarse conmigo?

 

 

Cuando  las mujeres entramos en esta fuerza de competitividad exacerbada, nos mostramos, agresivas, muy crítica consigo mismas  y con los demás, avasallantes, a la defensiva, desligada de nuestras emociones y de lo que necesita nuestro  cuerpo, sin permiso interno para pedir y recibir ayuda.

 No se trata de juzgar por qué asumimos más un rol que otro, o por qué necesitamos defender nuestra parcela;  ello puede haberse gestado en nuestra  la infancia, ese tiempo en el que asumiste de algún modo la necesidad de sobrevivir; o bien por que las circunstancias  de la vida te llevaron  a asumirte fuerte y esconder tu esencia  para  salir adelante, olvidándote de ti misma, de tus emociones, de la intuición, de la ternura,  del auto cuidado, en definitiva desconectando de ti, fragmentándote.

 Uno de los aspectos más fundamentales de relaciones es entender las energías masculinas y femeninas. No estoy hablando del cuerpo, hombre y mujer, esposo y esposa, padres, hijos o amantes. Me refiero a tu naturaleza y expresión de tu creativa y personal energía masculina y femenina.  Sin entender las energías masculina y femenina, estaremos fuera de equilibrio.

Cuando notes que tienes dificultad en algún aspecto de tu vida, pregúntate ¿qué energía te hace falta emplear?.

                        Energía Masculina:

  • Conocimiento racional, analítico.
  • Mente objetiva e intelectual.
  • Hemisferio cerebral izquierdo: procesa la información de modo lógico.
  • Atención dirigida hacia nosotros mismos.
  • Búsqueda de la individualización. Tiende a la separación.
  • Comunicación con los demás dirigida hacia un propósito.
  • Iniciativa y decisión.
  • Agresividad.
  • Acción con intencionalidad, autoridad, firmeza y disciplina. Normativo: sigue las normas. Orden sistemático.
  • Capacidad de materializar cosas concretas. Establece metas y tiene constancia para lograrlas.
  • Crea y potencia los aspectos materiales, tangibles y medibles de nuestro propio mundo.
  • Poder que impulsa nuestro desarrollo como individuos.
  • Creador de su propio mundo.

                        Energía Femenina:

  • Fuerza expansiva que estimula la unión de las partes aisladas.
  • Percibir las cosas como un todo.
  • Hemisferio cerebral derecho: recibe la información de forma analógica, concreta y atemporal.
  • Conocimiento intuitivo.
  • Sensibilidad.
  • Alegría, placer y apreciación de la belleza.
  • Imaginación.
  • Atención centrada en las necesidades de los demás.
  • Comunicación con el objetivo de la propia relación y comunicación entre sí.
  • Receptividad y pasividad.
  • Acogedor, nutritivo.
  • Deja el control, para ponerse en manos de lo nuevo y desconocido, en manos de la vida.
  • Mundo de las emociones y la intuición.

Cada uno de nosotros posee una energía masculina y otra femenina dentro de sí, que hay que equilibrar dentro, para poder tener una relación equilibrada y sana con la pareja.

La energía femenina es el ser intuitivo, el aspecto profundo, sabio, el guía que todos llevamos dentro. La energía femenina es receptiva, y de ese modo forma el canal a través del cual el Ser Supremo se comunica con nosotros.
Nuestra parte femenina habla con nosotros a través de impulsos nuestro sentido más visceral, o imágenes que surgen de un lugar muy profundo en nuestro interior. Cuando no escuchamos la voz de la intuición, la energía femenina se comunica con nosotros por medio de sueños, emociones o cambios.

El aspecto masculino actúa en este mundo. Nos permite hacer cosas, construir, hablar, mover el cuerpo. Cuando lo femenino es receptivo, las energías masculinas se sientes seguras, activas y expresivas.
Es lo masculino lo que hace posible la realización de las ideas, la transformación del pensamiento en forma material.

-Shakti Gawain

El desequilibrio y su efecto en nuestra Salud

Es frecuente que cuando tenemos un desequilibrio entre nuestra energía masculina y femenina, se nos presente síntomas con nuestro  aparato reproductor, desbalances hormonales, además de tensión muscular y dolores de espalda por el peso de las crecientes cargas que asume.

  Claro está que no todos los síntomas los vamos a atribuir a ello. Sin embargo, es más frecuente de lo que pensamos. Todos sabemos, cuando hay desequilibrio el cuerpo lo manifiesta.

Como  señala Christiane Northrup en su libro  Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer  “La salud del útero refleja la realidad emocional interior de la mujer. La salud del útero está en peligro si la mujer no cree en sí misma o es excesivamente autocrítica. Los ovarios están en peligro cuando la mujer se siente controlada o criticada por otras personas, o cuando ella controla o critica a los demás”.

El desequilibrio y su efecto en nuestras metas

 Es probable que dediques demasiada energía y tiempo a metas que no te satisfacen realmente, debido a que has dejado de oír tu intuición, porque suena más alto el mandato de competir, ganar, de enfocarte en las cifras y en el resultado más que en el proceso; y el excesivo hacer no deja tiempo para preguntarte para qué quiero lograr ese objetivo o esto me hace feliz!.

El desequilibrio y su efecto en nuestras relaciones

  Si la energía esta invertida, hay descompensación.

Si ella ocupa energéticamente el lugar de él, él se vuelve cada vez más pasivo, se invisibilidad. Entramos como mujeres en ese modo de crítica constante, de machaque al otro, de sobre carga, de asumirlo todo. Ello se convierte en un cumulo de  frustración, sensación de abandono y tristeza. Finalmente, la mujer tiene la sensación que lleva toda la carga y que es quien tira del carro. Si no lo hace ella… no se avanza! Agotador, extenuante!

 Y no se trata únicamente de la distribución de tareas o de los roles de género, es algo que va más allá.. La toma de conciencia de cómo estamos internamente es un primer paso para emprender acciones y lograr desplazamientos hacia lo que realmente nos dará satisfacción y crecimiento.

Cuando la mujer toma conciencia de la necesidad de equilibrarse y equilibrar su vida, puede tomar una bocanada de aire, sumergirse en su rico mundo interior y sacar de allí muchas de sus fortalezas: intuición, creatividad, alegría, gratitud, sabiduría… Sin duda, se sentirá más plena.

 

Mi invitación

Para empezar,

suelta el control,

deja de vigilar, machacar, y macharte,

Permítete de vez en cuando los errores,

déjate caer rendida en los brazos del “príncipe o la princesa” que te acompañe en esta historia.

 

Toma conciencia de tu cuerpo, de lo que siente y necesita.

Escucha tus emociones; reconózcalas, vívalas, nómbralas.

Exprese lo que siente.

Pida ayuda.

 Aprenda a recibir.

 Quítate la capa  de súper woman!

Espero que esta información te haya sido útil.

Recuerda: Estas viviendo un proceso de cambio y  necesitas una guía, una mano amiga que te ayude a mejorar tu vida de pareja, bienestar y  salud emocional, no  dudes en ponerte en contacto.

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Trenzare mi tristeza

Caricia de la abuela

En medio de esta sensación de soledad empiezo a sentir a mi abuela, siento sus brazos acunándome como cuando era una niña.

Siento como sus manos caricia mi espalda de forma circular, me apoyan, me soportan, me sostienen, me tranquilizan, me calman.

Mi miedo y mi soledad se desvanecen mientras me veo pequeña y escucho en un susurro decir “todo está bien, todo va estar bien”.

Mi madre, mi abuela, mi bisabuela, se hacen presentes para acogerme en su vientre y permitirme dormir y ensoñar mientras caigo profunda entre sus brazos.

mujer abrazando

Celebra la luna rosa de Abril

 

circulo de mujeres en madrid

En los Círculos de Mujeres, celebramos una vez al mes, se trata de Encuentro de saberes femeninos para explorar, danzar, conversar y compartir la mujer que somos y queremos ser.

Este mes, La luna Rosa de Abril nos prepara al tiempo de cambio, renovación y renacimiento.

 

 12 de Abril

11: 00 a 13:00

Plazas limitadas 

Aporte 5€

 

Te esperamos

Previa Inscripción: psycho.holistic@gmail.com

Se confirmara el lugar vía correo electrónico

Sanando mi Linaje femenino

Sanando mi Linaje femenino con Alejandra León.jpg

Linaje femenino: ¿qué es? .

Personalmente estoy en una etapa de mi vida de auténtica expansión, conocimiento, reconocimiento propio y lo más importante descubrimiento interno. Bien, es por ello que  en este caminar comparto las sensaciones y vivencias del  linaje femenino, y ¿de qué se trata?

Algunas frases que describen muy bien:

  • Nuestros úteros son creados en el útero de nuestra madre y en él se imprimirán sus emociones básicas acerca de la feminidad. En su útero, se albergan también las emociones y creencias  de nuestras abuelas y, si seguimos esta espiral, caeremos en la cuenta de que en este útero de creación y recreación, nuestro Templo Sagrado (útero), está construido sobre los pilares de todas las mujeres de nuestro linaje matrilineal.
  • Las mujeres del pasado se manifiestan en nosotras a través de los pálpitos de nuestro útero.

El momento en el que nos reconocemos únicas es el momento en el que honramos aquello de lo que formamos parte. Sólo cuando pude sentirme cómoda y reconfortada en los brazos de mi madre, pude dar el paso hacia mi propio universo.

  • Para avanzar, no sólo hemos de comprender, sino también honrar nuestro origen. Gracias a Ellas palpitamos. Sólo Nosotras podemos elegir cómo.
  • Nuestro primer pasadizo es nuestro cuerpo y de ahí se abren las puertas hacia las mujeres de nuestra casa. Pasamos a través de nuestro útero al útero materno y de allí al útero de nuestras ancestras. De una a otra tomamos conciencia de quiénes somos en realidad. Cada una descubrimos nuestros misterios y os aseguro, hermanas, que todos son bellos, sea cual sea su forma.

Este contacto con mi útero es el camino que me lleva a sanar, reconocer y conciliar conmigo, con mi madre, con las abuelas,  con todas las ancestras, es desde lo femenino que me reconozco, crezco y comprendo mi ser y mí sentir.

¿Cómo  sanar  nuestro propio linaje femenino?

“La salud de la mujer es el terreno sobre el que crece toda la humanidad. Mejorar la salud de una mujer fertiliza y aprovisiona el terreno para todos los  hombres, mujeres, niños, animales, plantas y  el propio   planeta.    El vínculo madre- hija, en toda su belleza, dolor y complejidad, forma el cimiento mismo del estado de salud de una mujer. Esta relación primordial deja su huella en todas y cada una de nuestras células para toda la vida”

Las mujeres, como los hombres, nos creamos en el útero de nuestra madre.

Bebemos sus emociones, sentimos todo aquello que acontece en su cuerpo, mente y espíritu. El legado de todas estas mujeres hasta nosotras (o hasta nuestras hijas) está impreso en nuestro cuerpo, en concreto en nuestros genitales, nuestros órganos sexuales, nuestros senos y nuestro abdomen.

Tener conciencia de esto nos ayuda a entender el porqué de tantos dolores “inexplicables”, de tanta ira contenida y de tantas lágrimas sordas anudadas en nuestra garganta.

Las mujeres de nuestra casta sufrieron miles de abusos, desde la imagen de pecadora que tuvieron que aceptar “gracias a” la Iglesia Católica hasta la reclusión “recomendada” en los fogones. Nuestras ancestras fueron niñas, fueron mujeres, fueron hijas, fueron madres como hoy lo somos nosotras. Sus miedos y sus contentos eran similares a los nuestros. Ellas tuvieron sus sueños cumplidos y sus sueños frustrados. Fueron algo más que cuidadoras, aunque ahora apenas lo recordemos. Tuvieron inquietudes y necesidades de brillar como las que hoy sólo confesamos ante el espejo o una mano amiga.

Es el momento de iniciar la exploración, navegar en los recuerdos albergados en nuestro vientre, en nuestro cuerpo de mujeres, para dar paso a la comprensión.

Reconciliar con el lado femenino de nuestra vida, el útero y nuestro cuerpo femenino, es  una de los trabajos más hermosos que podemos vivir como mujeres.

Quieres empezar el cambio de tu vida, es el momento perfecto.

 Estas viviendo un proceso de cambio y  necesitas una guía, una mano amiga que te ayudea mejorar tu vida, bienestar y  salud emocional, no  dudes en ponerte en contacto.

 

 

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